La política mexicana sin duda ha cambiado. Hace 30 años, el sueño de que existiese dudas sobre quién ganaría una elección apenas parecía más que un sueño, mientras que en el presente tenemos una "democracia" más avanzada, donde el voto casi cuenta.
Ese casi tiene un significado muy importante, ya que en el presente, sí creo que los votos sean los que decidan a los representantes de la población. El problema recae en la calidad de estos representantes: grupos corruptos, sin preparación, que trabajan en el nepotismo y se enriquecen con la mafia y los acuerdos "por debajo del agua". Actores, deportistas, familias políticas que han estado en el (muy corrupto) ambiente por generaciones: grupos sin un interés real por la población, sino conveniencias y una búsqueda para complacerlas, en donde han hallado a la política (y los muchos negocios que vienen con ella) como solución.
Ese casi, es aún más desesperanzador que la vida anterior.
Si bien no vivimos crisis como las que trajeron los demasiados años de priismo en la presidencia, ahora es peor. Nos encontrábamos a un paso de sentirnos libres, en una democracia real. Se festejó el triunfo de Vicente Fox en el 2000 y la caída de un sistema en donde no había variedad alguna, para darnos cuenta que esas nuevas alternativas no tienen un significado, puesto que las propuestas son tan vacías que las mentiras resultan dignas de crear comedias y parodias.
Ese casi nos demuestra lo profunda que es la corrupción; lo grande que es la alianza entre la política mexicana y la falsedad; nos abren los ojos a darnos cuenta que entramos en un nuevo mundo, en donde en lugar de haber un gran ladrón que se comiera todo el pastel, nos encontramos con 3 grandes ladrones y otros más que quieren crecer, buscando comerse ese delicioso postre, que es nuestro gran país y sus riquezas.
Es imposible no pedir inconformidad a la población. Es un delito lo que hacen los políticos y que tengan ese fuero que evita la existencia de justicia, un auténtico crimen al sentido común y la democracia. Es todavía peor pedir que la población no muestre esa inconformidad.
Para el colmo, una de las pocas acciones que observo con transparencia es objeto de terribles críticas. La pregunta "¿cuántas muertes más?" suena en los periódicos, en las bocas de los políticos y se ve en varios escritos de periodistas y personas interesadas en la política. La única triste verdad es que nos encontramos ante algo inevitable: decenas de años cosechando alianzas con el narcotráfico, donde el PRI permitió un crecimiento y una infiltración tan profunda que no hay otra forma de deshacernos de ella.
Vengo de Veracruz, donde en los últimos 6 años hemos observado el crecimiento del Cártel del Golfo y el dominio de los Zetas. En mi ciudad natal, el puerto de Veracruz, vemos grupos de la mafia que antes no existían, o al menos se ocultaban. En cambio, desde hace 6 años han actuado en descaro, impunemente, bajo la protección de políticos. Esto sucede en muchas partes del país.
No me importa si es porque quieren ganar votos: quiero ver a los políticos actuales acabando de una vez por todas con la relación que existe entre el narcotráfico y la política mexicana. ¿Quieren mi voto y están dispuestos a hacer eso? Les doy mi voto.
Es como decir "solamente están haciendo bien las cosas porque quieren mi voto" en un tono de queja, cuando de eso trata la democracia: los políticos hacen el bien a la nación para conseguir votos.
Políticos: demuestren que ameritan el voto y acaben con la corrupción.
Ciudadanos: demuestren su inconformidad. No caigan ante grupos populistas que viven de la demagogia (me refiero en específico a Andrés Manuel López Obrador) ni mucho menos den paso a que colaboradores de la mafia consigan el poder (no diré nombres por miedo a represalias, pero bien se sabe quiénes son). Si no hay ningún candidato que los represente, VOTEN, pero cancelando el voto. Marchen por las calles, que la voz del pueblo se oiga, lo que sea necesario para poder confiar siquiera un poco en nuestros representantes.
Los honestos no nos metemos (me considero una persona honrada, por poco humilde que suene) en la política por temor a la corrupción y por deseo a vivir una vida fuera de hipocresía y mentiras. Los corruptos son seducidos por la fácil vida de los diputados y demás. Aquellos que no conocen el valor del trabajo, los valores sociales y el bien común deciden por los negocios ilegales como el narcotráfico. No podemos permitir que ese modelo siga existiendo en la sociedad: los corruptos pertenecen a la cárcel, así como los mafiosos.
Me encuentro en contra de la pena de muerte y siempre ha sido así, pero cuando se está en guerra las cosas cambian. Nos encontramos en una guerra, en donde tenemos espías (políticos, policías, infiltrados) y grupos armados para dañar a la nación y tomar control de ella. Si estamos en guerra, que se tomen las medidas correspondientes para castigar a auténticos TRAIDORES de la patria.
No vamos a conseguir la paz e igualdad votando por ladrones... por eso pienso que si la forma de conseguir a un político digno de representarme es no votando, no votaré.
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sábado, 30 de mayo de 2009
Voto en blanco, una reacción justificada.
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